jueves, 19 de abril de 2012

Crítica en 30 lineas

EL INTOCABLE, película 2012

El Intocable, es una película francesa del año 2011, dirigida por Olivier Nakache y Eric Toledano, que ya han colaborado antes en películas como Y tan amigos, 2005, Aquellos tiempos tán felices, 2006, y Tellement proches, en el 2009.

En El intocable tenemos una película sobre un caso real, lo que probablemente será motivo de aún más emoción por parte del público más sensible: como un inmigrante de color, que había estado en la cárcel llamado Driss, consigue ser el cuidador del rico y noble tetrapléjico Phiippe, ¡Que grán lección sobre la tolerancia!.

Pero aparte de tratar temas como la integración, la tolerancia, y la amistad que supera las barreras económicas y sociales (no fáciles de romper), hay un momento que probablemente para la mayoría del público ha quedado como una mera anécdota; se trata del momento en el que Philippe, en una Galería de Arte, decide comprar una pintura, bastante abstracta, por no decir ya que parecía un Dripping bastante minimalista. En ese momento Driss, se queda bastante asombrado por la cantidad desorbitada que Philippe está dispuesto a pagar, y llega a hacer la afirmación de que al pintor “le había sangrado la nariz”, puesto que la pintura era de color rojo.

Driss, fascinado de que algo tán “básico” como esa pintura podía ser arte, hace el mismo un cuadro, con la intención de venderlo. Y lo curioso es que gracias a Philippe, que le dice a un rico amigo suyo que se trata de la obra de un jóven artista emergente, consigue que este compre la obra por un precio bastante eleveado, con la idea de que si se trata de un artista jóven, emergente, pronto se hará famoso, y el precio del cuadro se desorbitará todavía más.

Probablemente no gran parte del público ha visto aquí el eterno debate al que están sometidos los historiadores del arte: ¿Qué es arte y qué no es arte?; ¿Simplemente, una pintura que ha conseguido colarse en una Galería es arte? ¿El arte de ahora solo se mueve por el mercado y por la polémica?.

Estas son algunas de las reflexiones que una historiadora del arte puede sacar traves ver esta escena, que para muchos que han visionado la película se queda en un mero hecho anecdótico, no sin antes haberse preguntado al ver a Philippe decir que iba a adquirir la obra: “Eso lo puede hacer un niño”, o “¿De verdad va a pagar tánto por eso?”.

Y voy a cerrar esto, haciendo referencia al momento de la entrevista de trabajo de Driss, momento en el que reconociendo el cuadro La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí, la opinón de la entrevistadora cambia. Y ahí va otra reflexión, o más bien una afirmación: “Conocer el arte mejora nuestra imagen como personas, puesto que, el arte siempre ha sido y será, a pesar de la creación de los museos públicos y del conepto Patrimonio Nacional, o Mundial, cosa de ricos y personas cultas”.

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