Hace algunas semanas ya, en mis noches de insomnio, vi un documental en la 2.
Un documental sobre niños y adolescentes, de 5 a 17 años que no llegan a ser adoptados núnca; hijos del sistema que esperan una familia, y que tal vez han estado en una familia de acogida, pero que núnca han llegado a integrarse.
En el documental mostraban muchas campañas que se hacen, incluso programas de televisión, uno de ellos emitido en los EEUU, llamado El niño del miércoles, en los que se enseña la vida de esos muchachos, lo estupendos que son, y todo el cariño que te pueden ofrecer. La verdad es que me pareció un poquito cursi, lo de El niño del miércoles, parece que hablaban de adoptar un cachorro, no una persona (aunque muchas veces, el cachorro es más persona que la persona misma).
Este documental me ha hecho reflexionar todavía más sobre algo que en el fondo ya sabía: lo afortunada que soy.
Mis padres me adoptaron cuando apenas tenía unas semanas, y tuve la suerte de nu ser una "niña del sistema". Sin embargo, a pesar de tener siempre en el subconsciente la idea de lo afortunada que soy, he llegado a decir "Ojalá no me hubieran adoptado", y esto solo por conflictos con ellos, porque por los desengaños de la vida, sus respectivos problemas y sus preocupaciones, mis padres, digamos que "pasan" un poco de mí. Y es verdad, puedo decir que no se preocupan lo que deberían preocuparse, pero esto tal vez sea por que me consideran lo suficientemente madura, como para cuidarme por mi misma, y por que tienen confianza en mi. Si no, ¿que clase de padres (divorciados, y en un país extranjero) dejarían que su hija de 17 años se vaya a vivir sola? Teniendo confianza.
Me estoy desviando un poco del tema... Pero si hago esta entrada, es para darles las gracias a mis padres, Crístian y Aurelia, por haberme dado un vida digna, amor y felicidad durante todo el tiempo que han podido. Y también darles las gracias a mis padres biológicos, Maria y Radu, por que si ellos no me habrían dejado, núnca habría conocido a todas las personas que conozco, no habría tenido la mentalidad y la independencia que tengo, no habría sido tán tolerante como soy, y por último, y para mi, en la actualidad, lo más importante: tal vez si ellos no me habrían dejado, no estaría estudiando Historia del Arte, lo único que me hace ver que sigue habiendo una esperanza, una frágil llama de esperanza en la humanidad.
El Arte, la Poesía y la Filosofía son mis dioses, mi salvación.
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